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La presencia de Dios

Sabemos que Dios es omnipresente. La Biblia es específica y clara al respecto: “¿A dónde me iré de tu Espíritu? ¿Y a dónde huiré de tu presencia?  Si subiere a los cielos, allí estás tú; Y si en el Seol hiciere mi estrado, he aquí, allí tú estás.” (Salmos 139:7-8 RVR 1960). “Los ojos de Jehová están en todo lugar, Mirando a los malos y a los buenos.” (Proverbios 15:3 RVR 1960) También tenemos la certeza de que el Señor nos acompañará por siempre, así nos lo ha garantizado: “enseñándoles que guarden todas las cosas que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos los días, hasta el fin del mundo. Amén.” (Mateo 28:20 RVR 1960; énfasis nuestro). Esto nos es reiterado en Hebreos 13:5 (RVR 1960) “Sean vuestras costumbres sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora; porque él dijo: No te desampararé, ni te dejaré;”. (Énfasis añadido) También lo encontramos diáfanamente en Isaías 41:10: “No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de mi justicia.” (énfasis nuestro) Adicionalmente, para nosotros los cristianos existe una verdad innegable: el Espíritu Santo mora en nosotros, Dios vive dentro de nosotros mismos.  “En esto conocemos que permanecemos en él, y él en nosotros, en que nos ha dado de su Espíritu.” (1 Juan 4:13 RVR 1960) “el Espíritu de verdad, al cual el mundo no puede recibir, porque no le ve, ni le conoce; pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros, y estará en vosotros.” (Juan 14:17 RVR 1960, énfasis suplido). Tan indiscutible es su presencia para con los hombres que la nomenclatura habla por sí sola. “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.”  

(Mateo 1:23 RVR 1960) 

 

Entonces, vamos a estudiar lo que nos dice la Palabra sobre la pura presencia de Dios. Veamos lo que sucede cuando Dios está física y palpablemente presente.  

 

  • No podemos ver su rostro sin morir 

“Dijo más: No podrás ver mi rostro; porque no me verá hombre, y vivirá.” (Éxodo 33:20 RVR 1960) 

 

  • La naturaleza reacciona y se manifiesta en fenómenos 

“Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos.” (Éxodo 20:18 RVR 1960) 

“A la presencia de Jehová tiembla la tierra, A la presencia del Dios de Jacob,” (Salmos 114:7 RVR 1960) 

 

“Los montes tiemblan delante de él, y los collados se derriten; la tierra se conmueve a su presencia, y el mundo, y todos los que en él habitan.” (Nahúm 1:5 RVR 1960) 

 

  • Disfrutamos de su gozo plenamente, eternamente 

“Me mostrarás la senda de la vida; En tu presencia hay plenitud de gozo; Delicias a tu diestra para siempre.” (Salmos 16:11 RVR 1960) 

 

  • Somos libres 

“Porque el Señor es el Espíritu; y donde está el Espíritu del Señor, allí hay libertad.” (2 Corintios 3:17 RVR 1960) 

 

  • Podemos contemplar la hermosura del Señor 

“Una cosa he demandado a Jehová, esta buscaré; Que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, Para contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.” (Salmos 27:4 RVR 1960) 

 

  • Nos hace descansar 

Y él dijo: Mi presencia irá contigo, y te daré descanso.” (Éxodo 33:14 RVR 1960) 

 

  • Su presencia está repleta de gloria, esplendor, poder y alegría 

“Gloria y esplendor hay delante de él; poder y alegría hay en su morada.” (1 Crónicas 16:27 RVR 1960) 

 

Las Sagradas Escrituras no escatiman en pronunciamientos para alimentarnos y capacitarnos espiritualmente.  Así, se nos instruye en cuanto a cómo comportarnos ante el Señor.  Veamos.  

 

  • No vayamos a Él por obligación, vayamos ante su presencia con alegría 

“Servid a Jehová con alegría; Venid ante su presencia con regocijo.” (Salmos 100:2 RVR 1960) 

 

  • Presentémonos ante el Señor con sinceridad, fe y arrepentidos por el pecado 

“Así que, hermanos, teniendo libertad para entrar en el Lugar Santísimo por la sangre de Jesucristo, por el camino nuevo y vivo que él nos abrió a través del velo, esto es, de su carne,   y teniendo un gran sacerdote sobre la casa de Dios, acerquémonos con corazón sincero, en plena certidumbre de fe, purificados los corazones de mala conciencia, y lavados los cuerpos con agua pura.” (Hebreos 10:19-22 RVR 1960) 

 

 

  • Tengamos actitud de adoración ante Dios 

“Lleguemos ante su presencia con alabanza; Aclamémosle con cánticos.” (Salmos 95:2 RVR 1960) 

 

  • Vayamos ante el Señor con rectitud 

“Ciertamente los justos alabarán tu nombre; Los rectos morarán en tu presencia.” (Salmos 140:13 RVR 1960) 

 

  • Vayamos en actitud humilde, mansa 

“Humillaos delante del Señor, y él os exaltará.” (Santiago 4:10 RVR 1960) 

 

  • Presentémonos con corazón limpio 

“Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.” Proverbios 15:3 RVR 1960) 

 

 

Dios siempre está ahí, disponible para nosotros. Es decisión nuestra si escogemos o no vivir en su presencia.  Dios quiere una relación genuina, cercana, personal e íntima con nosotros. Para lograrla, tenemos que ser consistentes en buscarle para entrar en comunión con Él. Debemos, además, tener un real temor de Dios, debemos rendirnos ante Él con fe, humildad, amor verdadero y actitud de obediencia. Vivir en la presencia del Señor requiere una transformación personal, renunciar al “yo” y vivir para el Altísimo. “Buscad a Jehová mientras puede ser hallado, llamadle en tanto que está cercano. Deje el impío su camino, y el hombre inicuo sus pensamientos, y vuélvase a Jehová, el cual tendrá de él misericordia, y al Dios nuestro, el cual será amplio en perdonar.” (Isaías 55:6-7 RVR 1960) 

La presencia de Dios lo abarca todo
Dios es omnipresente

 

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